Lo que el agua se llevó

En economía, las externalidades no son más que acciones (producción, consumo, etc.) que realizan los agentes económicos (es decir: nosotros, las empresas, el gobierno, etc.) y que afectan a terceros que no participan directamente en esa actividad. Es decir, son actividades que afectan a los “otros” sin que a estos se les cobre (en caso de que se beneficien) o se los compense (en caso de que los perjudiquen).

A su vez, las externalidades se pueden clasificar en positivas o negativas. Sea cual fuere su clasificación, es interesante estudiar las distorsiones que estas provocan.

El ejemplo clásico externalidad positiva es la apropiación de I+D (investigación y desarrollo).
Si las empresas pueden apropiarse de conocimientos que generaron otras empresas; esto es beneficioso para la empresa apropiadora, pero desincentiva a la innovación en general.  Cuando una empresa invierte en  conocimiento, que mejora una técnica, reduce los costos de producción y con ello el precio.
Otro  ejemplo (también clásico) de externalidad  negativa, es la contaminación. “Tal” empresa contamina un río, un parque, aire o lo que fuere y ahorra lo que gastaría produciendo de forma sustentable. Esto genera un claro incentivo a que las demás empresas dejen de preocuparse por la contaminación y se comporten como contaminantes.  Estos costos ambientales “no tenidos en cuenta” se ven reflejados en precios menores a los que exsistirían si se produjera de manera ecológicamente sustentable.

Como dije antes… es interesante estudiar las distorsiones que provocan estas externalidades.

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foto extraida de Aqui

 

Esta es una foto de Pekín, y su paisaje contaminado ¿Crees que las empresas le pagan a estos chinitos los costos en salud que le provocan?

 

¿Qué es lo que está pasando por nuestros pagos?

En los últimos días, en Córdoba  se perdió cerca del 70% de la producción láctea. Los animales se están enfermando. Los camiones no pueden transportar granos por falta de infraestructura.
En santa fe hay más de 2400 evacuados. La pérdida de producción estimada para esta provincia es de 30.000 millones de pesos.  La provincia, casi en su totalidad (18 de 19 departamentos), está en emergencia.
Entre Ríos tampoco zafa.  El río Uruguay volvió a subir, y con él, el número de evacuados. Las escuelas se mantienen cerradas, ya que es imposible asistir.
Corrientes y Formosa la están pasando mal. Todo el litoral la está pasando mal. Pésimo.
Cerca de 40.000 personas son afectadas directamente por el temporal

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foto extraida de Aqui

 

Estamos de acuerdo que llovió por encima de la media, pero…¿Es solamente un exceso de lluvia?

Hay dos cosas que no se nos puede escapar en este análisis.

La primera refiere a la infraestructura. Durante años no se invirtió en infraestructura para solucionar los males que golpean al litoral argentino, pero  tampoco se ha llevado a cabo una  satisfactoria política pública en materia de infraestructura en Buenos Aires.  Recordarán las inundaciones que sufrió esta provincia en el año 2013, que dejaron decenas de muertos, principalmente en Capital Federal y La Plata.

Por otra, parte el papel de la externalidades. (Acá vamos a sacarle jugo a los densos párrafos del comienzo)

Antes una aclaración sobre el mecanismo de precios: Cuando los precios suben, estamos dispuestos a hacer cosas que antes no hacíamos.
¿Estás dispuesto/a enseñarle flauta traversa a un mono del circo por $10 pesos la hora? ¿Por $100? ¿… y por $100.000 la hora? Claramente por 10 pesos te quedas viendo los Simpson (o Zamba) en tu casa, pero con la última oferta seguro descontracturas los dedos y amplias los pulmones.
Eso mismo pasa con la soja, el petróleo, la droga y casi todo. Si el precio es tan alto que te permite financiar altos costos, los haces. Si los precios de plantar soja en la luna es mayor al costo que te representa, seguramente haces las valijas y clavas un Uber espacial. Si el precio de la soja es mayor al costo de desmontar un bosque (y todos los demás costos que te lleva plantar soja), lo haces. Sino, te quedas viendo tele. Sencillo.
Últimamente los precios de la soja han caído, pero sigue siendo rentable. Y los bosques se siguen desmontando (pese a las leyes de protección de bosques).

Los bosques actúan como esponjas gigantes, absorbiendo la lluvia durante las estaciones húmedas y liberándola poco a poco en tiempos de sequía. Los bosques disponen de sistemas naturales de filtración y almacenamiento que suministran alrededor del 75% del agua utilizable a nivel global. Las raíces de los árboles y la hojarasca crean condiciones que promueven la infiltración del agua de lluvia en el suelo y luego en las aguas subterráneas, proporcionando suministros durante los períodos de sequía1

Es decir, cuando cae mucha agua (como en los últimos días) los bosques la absorben.
La ecuación es sencilla: menos bosques = más inundaciones.
Para que tengas una idea, en córdoba queda solo el 4% de los bosques nativos2, y Santiago del Estero  lidera el ranking mundial de desmonte. En las últimas decadas, se transformaron 4 millones de hectáreas de bosques nativos en campos cultivables3. La misma tendencia se observa en toda Sudamerica, según la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura).

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foto extraida de Aqui

 

 

La deforestación (actividad) que lleva a cabo “tal” agente económico genera consecuencias negativas  sobre terceros. Es decir, es una externalidad negativa

 

¿Cómo se solucionan las externalidades?

No es nada sencilla la respuesta. Ni nada nueva, hace largo rato que este problema preocupa a los economistas. Tal es así que en la década del 20, el economista Arthur Pigou, se puso a reflexionar sobre esto, y desde entonces nace lo que hoy se conoce como impuesto pigouviano  (adivina por quien se llama así el tributo)
la idea es sencilla: gravar con impuestos a los agentes económicos que perjudican a terceros a realizar una actividad. Pigou veía que el sistema de precios no recogía los costos de la externalidad que producía, y generaba señales a la producción de estos. Para él, estas distorsiones en los precios se corregirian con el cobro de un impuesto que “compense” los daños causados.
la idea, además de sencilla,  es prolija: que las empresas internalicen a través del sistema de precios los costos que no están teniendo en cuenta. Vale aclarar que es muy difícil en la práctica aplicar el impuesto pigouviano, tiene muchas limitaciones; pero puede resultar una herramienta interesante de analizar.

Volviendo a nuestro pagos

¿Deberían compensar los responsables de la deforestación indiscriminada a las miles de familias que hoy sufren un perjuicio severo?

¿Crees que los responsables de la deforestación puedan llegar a compensar a los perjudicados?

La primera contéstala vos. Es muy personal.

Para la segunda ten en cuenta que:
Es muy difícil, en la práctica, cuantificar el daño ambiental.
Es muy difícil, en la práctica, que los agentes económicos paguen sus impuestos.
Es muy difícil, en la práctica, distribuir culpas entre el  cambio climático, ciclos climáticos y “simples” desastres naturales.

Salute, y nos vemos cuando nos veamos.
Síganme, no los voy a defraudar

 

__________________________________________________________

referencias:

1-http://www.cifor.org/publications/pdf_files/factsheet/4175-factsheet.pdf

2-Son datos del 2015, extraidos de La Nacion

3- http://sobrelatierra.agro.uba.ar/santiago-del-estero-lidera-el-ranking-mundial-de-desmontes/

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